Moltman, J. (1987) Dios en la creación. (1a.) España: Ediciones sigueme.

     Dios creó al hombre “a su imagen”. Pero ¿en qué consiste esta imagen de Dios?. La tradición  teológica ha dado varias respuestas; según la analogía de la sustancia, el alma, es la sede de la semejanza con Dios, pues ella es inmortal y semejante a la naturaleza divina. Según la analogía de la forma, es el caminar erguido y la mirada del hombre dirigida hacia arriba. Según la analogía de la proporcionalidad, la semejanza reside en el dominio del hombre sobre la tierra en la medida que  ese dominio se corresponde con el de Dios sobre el mundo. Por último de acuerdo con la analogía de la relación, la semejanza consiste en la comunión de hombre y mujer, que corresponde a la comunión intratrinitaria de Dios. 

      La imagen de Dios designa en primer término la relación de Dios con el hombre, y posteriormente la relación del hombre con Dios. Dios establece una relación tal con el hombre que éste se convierte en su imagen y en su gloria sobre la tierra.

     Como imagen y manifestación de Dios en la tierra, los hombres tienen una triple relación fundamental: dominan sobre las restantes criaturas terrenas como representantes de Dios y en nombre de Él; son el interlocutor de Dios en la tierra. El Señor quiere hablar de con el y recibir respuestas de él. El hombre y la mujer son la manifestación de la gloria de Dios.

                                                                              Nélida Godoy P.